viernes, 10 de abril de 2009

DIOS TIENE CORAZÓN ...SEMANA SANTA- 2009...




  • Dios siempre se manifestó cercano al hombre. Se preocupa cuando el hombre se desvía y se aleja: Hombre, ¿dónde estás? (Gn 3,9).


  • Tiene un corazón de madre… aunque ella te olvidare, yo no te olvidaré>> (Is 49, 14-15).


  • Dios se nos acerca, nos habla, nos corrige, nos promete y lo hace todo buscando nuestro crecimiento y felicidad. Y los bendijo Dios: creced y sed felices.


  • Dios decidió hacerse igual al hombre, vivir su realidad. Por eso, salvando las distancias y diferencias -¡tanto amor!-, se encarnó.


  • Quiso tener un corazón como el nuestro, un corazón de carne.


  • Quiso experimentar la alegría y el dolor humanos, sentir la ilusión y la esperanza, el miedo, la amistad y la soledad.

  • Quiso vivir y morir como nosotros. Se hizo hombre para que tengamos un corazón de carne.

    Necesitamos un corazón sensible a la pasión y al sufrimiento de los demás. Si nos acercamos a Cristo en su pasión, podemos acercarnos también a la pasión de los hermanos, porque ellos están en Cristo y Cristo está en ellos.

    SÚPLICA: ACÉRCATE JESÚS A NUESTRO MUNDO, A NUESTRA CIUDAD, A TODOS NOSOTROS. ESPECIALMENTE ACÉRCATE A LOS POBRES, A LOS MARGINADOS. ACÉRCATE A LOS NIÑOS Y JÓVENES, CONSUELA AL TRISTE Y AL QUE SUFRE, VICTIMA DE LA ENFERMEDAD Y BENDÍCENOS CON TU PAZ.

    JUEVES SANTO

    Cristo Mesías no ha venido a almacenar panes, sino a hacerse pan.
    La Eucaristía es presencia permanente del Señor, adelanto del banquete del Reino
    La Eucaristía es alimento de solidaridad.
    La Eucaristía nos compromete radicalmente a:
    - Partir y compartir los bienes. Los que se sientan a la misma mesa deben poner en común lo que son y lo que tienen. Esto lo entendieron muy bien los discípulos de Jesús (cf 1 Co 11,17-34; Hch 2, 44-47; 4, 32-35).

    - Hacernos pan. Un pan generoso que se parte y se deja comer.
    - La Eucaristía ha de ser una vivencia profunda que necesitamos ir entendiendo <>, le dice a Pedro>; <>. (Jn 13,1-15)
    - El seguimiento de Jesús implica entrar en esta dinámica, la del amor. Si no, nuestra participación en el culto, en la eucaristía, es un sin sentido.


VIERNES SANTO
En este día, como todos sabemos, celebramos la muerte de Jesús, en la que se encuentran, por una parte la maldad más grande de la humanidad y por otra el infinito amor de Dios que quiere darlo todo por nuestra salvación. Aparentemente, la muerte de Jesús parece una derrota, pero en realidad es la victoria más grande. Nadie le quitó la vida, la entregó libremente. Ante todo quería cumplir la voluntad del Padre y derramar su sangre por todos para el perdón de los pecados. Iba él muy por delante de los que querían matarlo. Más que la maldad de la humanidad, quien mató a Jesús fue su propio amor por todos nosotros. Jesús es el que muere de amor. Aunque su muerte fue horrible, no murió angustiado, ni echando maldiciones, ni quejándose de los que lo torturaban, sino perdonando a sus enemigos y prometiéndole el paraíso al uno de los que ajusticiaron con él. Su muerte es la manifestación más grande del amor de Dios a la humanidad. Prefirió morir antes que matar, prefirió sufrir la violencia antes que descargarla sobre los demás, prefirió desaparecer de la vista del mundo antes que hacer desaparecer a otros. Este es el estilo de Jesús. Esta es su forma de pensar, de vivir y de actuar, vencer el mal a fuerza de bien, luchar contra el mal con el arma de su amor. Estaba muy seguro de su amor a nosotros cuando se arriesgó a pasar por los sufrimientos de su pasión y por su muerte en la cruz. Jesús había dicho y había actuado en toda su vida de esta manera, pensaba que ésta era la solución de todos los problemas que pudiera tener la humanidad en todas partes, y en todos los tiempos. Y este es el estilo de vida de sus seguidores. Los cristianos no somos partidarios de la violencia (física, sicológica o del tipo que sea), ni de la guerra, ni de la pena de muerte, ni del aborto, ni de la eutanasia. Tampoco somos partidarios de la forma de vivir de nuestro mundo que destruye y acaba con la naturaleza, es decir, la violencia contra la naturaleza. Esa también es una forma horrible de violencia. Si somos coherentes con nuestra fe en Jesús, preferimos morir antes que matar, aunque sea un derecho utilizar las armas en la propia defensa. Tampoco estamos de acuerdo con muchas situaciones de la humanidad, que, aunque no lo parezca, también son violencia: las grandes diferencias económicas, el paro, la explotación en el trabajo, las ganancias excesivas de las multinacionales y de la banca, los abusos sexuales a los niños, aunque los cometan los mismos cristianos y los sacerdotes, y un largo etcétera.
Los cristianos, no queremos morir de vejez, de enfermedad, de accidente o en conflicto con nadie, y menos suicidarnos. Como Jesús queremos y haremos todo lo posible por morir por amor. Queremos que nuestra muerte sea un acto de amor, consecuencia de toda una vida entregada.


PASCUA DE RESURRECCION


Una gran noticia: Jesús vive y está presente en nosotros. Resucitó no solo para sí mismo, sino para todos, para llenarnos de vida y contagiarnos de inmortalidad. Jesús resucitádo es comprensivo y perdona a sus amigos y a sus enemigos. La experiencia pascual es expansiva y comunicativa. ¡¡¡ Llenemos el mundo de amor y de alegría, de paz y libertad, de esperanza y solidaridad!!!. No es tarea fácil. Se necesita audacia, temple, generosidad y sobre todo fe. Por ello ponemos nuestra confianza en la fortaleza que da el Espíritu que hizo cambiar y hacer personas sin miedos, fuertes, a todos aquellos discípulos que seguían a Jesús y que tampoco entendían.Hoy necesitamos más compromiso, más testigos. Está claro que convencen más los llagados por su vida de entrega, con servicios y compromisos, con oraciones y pasiones. Estamos empeñados en la pelea contra la injusticia y en la coherencia por la caridad.


QUE CESEN LAS INJUSTICIAS Y VIOLENCIAS. NECESITAMOS DAR EJEMPLO DE COMUNION Y SOLIDARIDAD, ACOGER Y ACEPTAR A LOS DEMAS SIENDO VERDADEROS SAMARITANOS PARA NUESTROS HERMANOS MAS DESPROTEGIDOS.



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