DIA DE NAVIDAD
- Desde siempre el día de hoy está lleno de alegría y de fiesta. Hay miles de detalles en nuestra sociedad y en nuestra cultura que nos dan a entender que hoy es un día especial. El ambiente de estos días nos ayuda a los cristianos a acercarnos y a vivir la gran fiesta que celebramos.
- Para los que creemos en Jesucristo hoy es un día de una alegría tan grande y tan especial que cambia totalmente la historia y nuestras vidas, si nuestra fe en Jesús es verdadera. El nacimiento de Jesús marca un antes y un después. Quiere decir que el acontecimiento de hoy, no sólo es el nacimiento de Jesús, sino que, por Él, es el nacimiento de una Nueva Historia, de una Nueva Humanidad y una nueva vida para todos.
- Así lo dice la primera lectura de la Misa de Media Noche, Isaías 9,2-7: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, habitaba en tierras de sombras y una luz les brilló. Hiciste crecer la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia…. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado…Para dilatar el principado, (el Reino de Dios) con una paz sin límites…. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre…” No es un acontecimiento sólo religioso sino también social y político, pues habla de justicia y derecho y de paz sin límites.
- La humanidad lo aceptará o no lo aceptará, este acontecimiento; lo tendrá en cuenta o prescindirá de él, pero es el cumplimiento de las promesas de Dios para responder a todos los problemas y necesidades y esperanzas que la humanidad tiene y ha tenido en todos los siglos.
- Desde el Nacimiento de Jesús, la humanidad tiene el camino y la luz para caminar por la vida. Los cristianos creemos que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. El es el Camino y la Luz del mundo para resolver todos los problemas y conseguir todas las metas (es un camino que no se impone a la fuerza). Porque, medios y técnica hay para hacer frente a todos los retos que se le van presentando a la humanidad, pero falta la Luz para orientar bien todos esos medios y conseguir el bien para todos los que habitamos el planeta tierra. humanidad.
- Hoy es el día de abrir los ojos porque ha aparecido la luz (la Luz) entre nosotros, de mirar al que ha venido y de dejarnos llevar por Aquél que ha aparecido entre nosotros para traernos la salvación y la paz.
- Esto es precisamente lo que nos dice el apóstol Pablo en la carta a Tito 2,11-14: “Ha aparecido la gracia de Dios que trae la salvación a todos los hombres”.
- Y nos dice Pablo también las actitudes y la forma de vida que hemos de tener para recibir esta visita de Dios a nosotros: “Renunciar a una vida sin religión (sin comunicación con Dios y con los demás, cerrazón y egoísmo total) y a los deseos mundanos (la complicidad con las fuerzas de este mundo), y llevar desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, (vida libre y solidaria) aguardando la dicha que esperamos: La aparición gloriosa del Gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo”. Ya ha aparecido Jesús en nuestro mundo, en nuestra condición humana; aguardamos su aparición gloriosa al final de los tiempos y en el día de nuestra muerte. Vivimos esperándole porque Él es la plenitud de nuestra vida y de la humanidad.
- Pero Él ya ha realizado su obra porque “se entregó por nosotros (continúa Pablo) para rescatarnos de toda impiedad, y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras”. Ahora sólo falta que nosotros vivamos acogiendo en nuestras vidas el don que Dios ha hecho a cada uno de nosotros y a toda la humanidad. La alegría del Nacimiento de Jesús no suprime nuestra responsabilidad sino que la desarrolla totalmente.
- Siguiendo su estilo, el evangelista Lucas 2,1-14, sitúa el nacimiento de Jesús en un tiempo y en un espacio concreto, y lo hace con las palabras más sencillas, pero deja muy claro que “María dio a luz a su hijo, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre porque no tenían sitio en la posada”. Dios a la hora de aparecer a este mundo se hace pequeño, se hace un niño que lo necesita todo de los demás para sobrevivir. Y nace en las condiciones más humildes que se pueda imaginar. Así es Dios y esta es su forma de actuar y de comunicarse con nosotros.
- También nos dice Lucas que un ángel se presentó a unos pastores que estaban en vela y les dijo: “No tengáis miedo, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”. El ángel se presenta a los pastores, no a las personas más representativas e influyentes de Israel.
- Dios cuenta en primer lugar con los pobres, cuando se comunica con la humanidad, entre otras cosas porque son los más preparados para recibirle y para entenderle. “Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”, dirá después Jesús.
- Y los pastores, para encontrarse con “el Mesías, el Señor” que había nacido, tuvieron que acercarse a aquellas condiciones de humildad y de pobreza en las que Dios había aparecido. No fue fácil para ellos reconocer al Mesías y al Señor, en un niño como todos y recostado en un pesebre. Sin duda tuvieron que echar mano de la fe, y creerse de verdad las palabras del ángel.
- El nacimiento de Jesús, que cambia la historia, que marca un antes y un después, que da lugar a una historia nueva y una humanidad nueva, acontece de la forma más sencilla, y sin ninguna señal espectacular, de la forma más normal y cotidiana que se puede pensar. Y actuando así, Dios nos enseña a valorar lo pequeño, lo cotidiano y las cosas de menos valor y aparentemente menos importantes de nuestra vida, como también a todas las personas, especialmente a aquellas que se encuentra en los últimos lugares de nuestro mundo y nuestra sociedad.
- La Navidad, si queremos comprenderla y vivirla como es y lo que significa, además de disfrutar de las alegrías que nos proporciona nuestra cultura y las tradiciones de cada pueblo y de cada comunidad, necesitamos espacios de silencio, de reflexión y de oración, para acercarnos al misterio de Dios que se hace hombre, para que nosotros nos hagamos Dios. Dejando nuestros esquemas, necesitamos contemplar a Dios como es y cómo se nos manifiesta.
- Es verdad que, al reflexionar y contemplar el Misterio del nacimiento de Jesús no lo hacemos para tener grandes conocimientos intelectuales, sino motivados y guiados por la fe.
- Y al mirar y valorar a los últimos de este mundo y darle importancia a las pequeñas cosas de cada día, tampoco lo hacemos por motivos culturales o sociológicos, sino por motivos de fe, tratando de encontrar, en esas realidades pequeñas, la presencia de Dios y la dignidad de los seres humanos que Él ha creado. La Navidad nos da la posibilidad de valorar, en su sentido más profundo, nuestra vida, nuestra familia y el mundo en que vivimos, la humanidad y la naturaleza.
- Es por eso por los que, para nosotros los cristianos, la Navidad no acaba en estos días de fiesta, sino que dura todo el año. Jesús no ha nacido para alegrarnos sólo unos días, sino para llenar toda nuestra vida y todo el tiempo y circunstancias de la historia. Jesús ha nacido para estar con nosotros hasta el fin del mundo
- En el día de la Navidad, o en la Nochebuena, los cristianos solemos reunirnos para celebrar y participar en la Eucaristía, para encontrar a Jesús en la comunidad reunida y en el pan y el vino consagrados, realidades sencillas que no ofrecen ninguna novedad espectacular, pero son las realidades que Dios nos presenta para que, a través de la fe nos encontremos con Él.
- La participación en la Eucaristía, el acercamiento a las personas (aceptándolas como son, sin tener que darles la razón) y la valoración de nuestra vida, son la forma más real y más coherente de celebrar la Navidad.
- ¡Feliz Navidad y que la Navidad dure todo el año!
Pepe Lozano -Sacerdote